domingo, 23 de agosto de 2015

Lectura 1

LECTURA 1: OBJETO DE ESTUDIO DE LA ÉTICA

Es muy común confundir a la Ética con la moral, por ello algunas personas utilizan ambos términos como sinónimos, lo cual es un error que debemos evitar para una mejor comprensión del significado que tienen cada una en la vida humana. Por lo tanto, es necesario que tengas claras las definiciones de uno y otro término.
La moral es una forma de comportamiento específicamente humana (ningún otro ser es sujeto de valoración moral, los animales y menos aún los vegetales son “buenos o malos moralmente”). La moral se relaciona con actos en los cuales entra en juego, la maldad o la bondad; a su vez, esto depende de nuestros conceptos de lo bueno y lo malo, moralmente hablando; esto es: de la educación y la cultura, entre otros factores. Todos los seres humanos en determinados momentos o circunstancias actuamos moralmente bien o moralmente mal, y también hacemos valoraciones de tipo moral, en ocasiones de acuerdo con nuestros propios intereses, gustos o hasta estados de ánimo. Pero no todos nuestros actos se inscriben en el ámbito moral, sino solamente aquellos relacionados con lo considerado bueno o malo. Por ejemplo, el bañarse es un acto de higiene que puede repercutir en nuestra salud o en ser aceptados por la sociedad y no tiene que ver con lo bueno o lo malo, a menos qué: al hacerlo sea nuestra intención molestar o causarle un daño moral a alguien. Otro ejemplo, ponernos una ropa extravagante, no es ni bueno ni malo, puede ser de mal o buen gusto; a menos qué lo hagamos con la finalidad de molestar perjudicar a alguien, pero se trata fundamentalmente de algo estético (relacionado con la belleza o con el arte, piensa en un actor). Las circunstancias también influyen, una persona inconsciente o dañada de sus facultades mentales no podemos decir que sea buena o mala; un niño que todavía no razona, no se considera moralmente bueno o malo. Debes notar que se alude a la moral en relación con lo bueno o malo, esto es, abarca ambos adjetivos calificativos, luego tampoco es sinónimo –el término “moral- con “bueno”, lo correcto es decir que alguien es “moralmente bueno” o “moralmente malo”.
También puede definirse a la moral como un conjunto de normas aceptadas libre y conscientemente que regulan el comportamiento humano. En este sentido se refiere a ideas que tenemos acerca de lo bueno o lo malo y, de acuerdo con ellas, nos comportamos de cierta manera, y también valoramos los actos de otros.
Según el maestro Adolfo Sánchez Vázquez, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, transterrado Español: “La ética es la teoría o ciencia del comportamiento moral de los hombres en sociedad. O sea, es ciencia de una forma específica de conducta humana... Su objeto de estudio lo constituye un tipo de actos humanos: los actos conscientes y voluntarios de los individuos que afectan a otros, a determinados grupos sociales, o a la sociedad en su conjunto1.”
Algunos autores o corrientes filosóficas definen a la Ética como una disciplina normativa, considerando que no solamente estudia el comportamiento moral, sino que al hacerlo establece un conjunto de reglas de conducta.
Nota que la moral es objeto de estudio de la Ética; y no es lo mismo ser objeto de estudio que ser la disciplina o ciencia que estudia a ese objeto, por ejemplo: la Biología estudia a la vida, como manifestación de ciertos seres; pero la biología NO es la vida; la Economía estudia los procesos de producción, circulación o distribución y consumo de bienes; pero la Economía, como ciencia, NO es un conjunto de bienes.
Tal vez la confusión, comentada al principio, proviene de recurrir a la etimología de los términos. Moral proviene del latín mor ó mores que significa: “costumbre” o “costumbres” refiriéndose al conjunto de normas o reglas adquiridas por hábito. Ética proviene del griego ethos, que significa “modo de ser” o “carácter”, que puede considerarse “forma de vida”, y entonces algunos los toman como sinónimos. Sin embargo, al igual que otros términos, sus raíces etimológicas ya no nos dicen lo que actualmente significan. Esto sucede también con la Psicología, etimológicamente proviene de psique (alma o espíritu) y logos (tratado o estudio), pero actualmente no significa eso, se trata de una ciencia que estudia el comportamiento humano en relación con la mente o fenómenos de carácter mental. No aceptaría un Psicólogo que su objeto de estudio sea el espíritu. Sería interesante que buscaras términos cuyas raíces etimológicas ya no coinciden con su significado actual.
Es importante que te queden claras las definiciones de ética y de moral, pues a partir de ellas analizarás y comprenderás mejor otros temas que se abordan en esta asignatura y en la subsiguiente: Ética y valores II, que cursarás en el segundo semestre.
La Ética guarda una estrecha relación con algunas ciencias, entre ellas la Sociología, la Historia, la Psicología y la Economía, tal como lo veremos en seguida.
Puede definirse a la Sociología como la ciencia que estudia a la sociedad o los fenómenos sociales. Este término fue creado por Auguste Comte, filósofo francés del siglo XIX (1838) considerado como iniciador del positivismo. Según él se trata de “la ciencia de observación de los fenómenos sociales”. Actualmente se utiliza para designar todo tipo de análisis, basado en la observación o investigación documental, que tiene como finalidad explicar determinados fenómenos sociales.
Si tomamos en cuenta que la moral es un comportamiento eminentemente social, ligado a diversas prácticas sociales, las normas y comportamientos morales se aprenden a partir de nuestra convivencia social (en la familia, en la escuela, con los amigos, etcétera); es evidente que para poder analizar y comprender algunos comportamientos morales (que son objeto de estudio de la Ética), propios y de otras personas, es necesario relacionarlos con algunos fenómenos y problemas sociales. La Ética, pues, requiere tomar en cuenta las estructuras, fenómenos y relaciones sociales a partir de las cuales se producen o promueven ciertos valores morales que, a su vez, se traducen en comportamientos y valoraciones morales, esto es, juicios de valor que emitimos acerca del comportamiento nuestro y de otros, o de la sociedad en general. Recuerda que el ser humano es un ser eminentemente social, no puede concebirse ni, menos aún, comprenderse fuera de la sociedad. ¿Te podrías imaginar al ser humano, nacer y crecer, fuera de la sociedad? o ¿Crees que podría aprender ciertas normas morales sin convivir socialmente, esto es, solo sin que nadie influyera en él?... Seguramente no.
La Historia puede definirse como la ciencia que estudia los diversos acontecimientos que han influido e influyen en el desarrollo de la humanidad, no solamente los pasados sino también los actuales. Este estudio incluye el registro de ellos (que algunos denominan historiografía) y también el análisis de las posibles causas que los produjeron o producen así como las posibles implicaciones de ellos.
Si tomamos en cuenta que la moral depende, en parte, de cada época histórica, esto es, del contexto histórico; resulta evidente que, para analizar los comportamientos morales es necesario considerar esos contextos, o circunstancias históricas. En cada época se establecen ciertas normas y valores morales, de acuerdo con determinadas necesidades sociales y concepciones que se tienen del ser humano.
Por ejemplo, en la época antigua se consideraba a los ancianos como “gente sabia” (dice un refrán popular que sabe más el diablo por viejo que por diablo), se les consideraba también como los progenitores, quienes habían dado vida a los miembros de las comunidades, de tal manera que se les tenía mucho respeto e incluso veneración, por ello se habla en algunas culturas los “consejos de ancianos”, los cuales impartían justicia y tomaban decisiones que afectaban a todo el pueblo; a las mujeres se les consideraba como la “fuente de la vida”, pues gracias a ellas todos habían nacido, por ello también se les respetaba y hasta veneraban.
Evidentemente en la época actual ese respeto hacia los ancianos y mujeres no llega a extremos de veneración, tampoco se cree que solamente ellos puedan poseer conocimientos o sabiduría para tomar decisiones, hay jóvenes que también los llegan a tener, eso no depende de la edad biológica sino de la inteligencia y madurez mental. En el caso de las mujeres, aunque se les sigue respetando ha habido cambios en la concepción que se tienen de ellas, sin negar que para algunos representen algo sagrado. En la Edad Media las normas, valores y comportamientos morales estaban relacionados con las creencias religiosas de tipo católico; por lo tanto, la bondad se asociaba con Dios y la maldad con el diablo. Al hacer esto se confundían las normas morales con las normas religiosas, las cuales son diferentes, como veremos más adelante. Así, los comportamientos considerados moralmente malos se calificaban como pecaminosos.
Si analizas cada época histórica, e incluso cada momento (años o décadas), notarás que hay cambios en lo que se considera moralmente bueno o moralmente malo. Esto lo puedes platicar con cualquier persona mayor (amigos o familiares) y verás que ha habido cambios en las normas y comportamientos morales de hace unos años, con respecto de los actuales. Por lo tanto, debes tener presente que sería imposible analizar a la moral sin hacer referencia al momento histórico.
La Psicología es otra ciencia con la cual se relaciona la Ética y puede definirse como la ciencia que estudia diversos fenómenos y procesos de carácter mental. Aunque hay diferentes corrientes o escuelas, concepciones acerca de cómo estudiar esos fenómenos, todas coinciden en afirmar que los comportamientos humanos están relacionados con los procesos mentales. Luego entonces, los comportamientos morales también tienen relación con nuestros pensamientos y situación mental, de esta forma como dijimos una persona con problemas mentales no es considerada un “sujeto moral” pues no está consciente de sus actos y en algunos casos carece de voluntad.
Piensa en alguien con retrazo mental, o en un niño que todavía no tiene la madurez mental para distinguir entre lo moralmente bueno o moralmente malo, no tiene conciencia (no se da cuenta) de sus actos o posibles consecuencias de ellos.
Por otra parte, el estudio de la moral exige la reflexión seria y profunda sobre sus posibles causas, o sobre los factores que están influyendo para que las personas crean que algo es moralmente malo o bueno. Si hablamos de reflexión estamos hablando también de habilidades y procesos mentales. La Psicología, pues, ayuda a que los análisis que hacemos de la moral tomen en cuenta la relación de ella con la situación mental o con la manera de pensar que tiene la gente. Por ejemplo, cómo pueden influir los medios de comunicación en nuestras creencia o ideas acerca de lo considerado moralmente bueno o malo; o, cómo influyen ciertas experiencias, personales o sociales, en nuestras ideas acerca de los valores y normas morales. No puede estudiarse o analizarse a la moral sin tomar en cuenta los factores psicológicos que influyen en los comportamientos morales.
Otra ciencia con la cual se relaciona la Ética es la Economía. La palabra economía proviene del griego OIKONOMIA; oikos: casa, nomo ley; correcta administración de los bienes de la casa. Notarás que esta definición etimológica (basada en las raíces de la palabra) ya no explica el uso actual del término (recuerda lo comentado acerca del significado etimológico de los términos: ética y moral, al inicio de este tema).
Puede definirse a la Economía como la ciencia que estudia la manera cómo el individuo y la sociedad utilizan y producen sus recursos para obtener bienes y servicios; así como distribuirlos para su consumo presente o futuro entre las personas que conforman la sociedad. La Economía es una ciencia social; este carácter le impone su referencia al ser humano, que es el principio y el fin del proceso económico. El principio porque –el ser humano se concibe como creador de riqueza, mediante el aporte de su trabajo al proceso de producción; y el fin porque el ser humano se considera el destinatario final de los bienes y servicios producidos.
Indiscutiblemente las relaciones económicas, derivadas del modo de producción, concebido como la manera en que se organizan las actividades económicas en determinadas sociedades, originan a su vez ciertas formas de relaciones sociales que influyen en nuestras concepciones acerca de la naturaleza de la sociedad y del propio ser humano, de cómo debe ser y comportarse el ser humano, esto influye también en los valores, normas y comportamientos morales considerados idóneos.
Así, en el modo de producción esclavista no se considera a la esclavitud como algo moralmente malo; en el feudalismo –modo de producción practicado en la edad media- la nobleza y, especialmente los reyes, avalados por la iglesia católica, inculcaban respeto y obediencia de los súbditos hacia los nobles; la obediencia y sumisión eran valoradas como virtudes morales.
En la época moderna, con el surgimiento y desarrollo del capitalismo esas “virtudes” se consideraron no válidas, los gobernantes no pueden tener una autoridad absoluta en los diferentes comportamientos humanos, se plantea la “igualdad” de todos los seres humanos y una forma de gobierno democrática, esto significa que cualquier ciudadano podría aspirar a ser gobernante y podía elegir quién lo gobernara. En la tercera unidad se abordará más ampliamente el tema de la democracia y otras cuestiones relacionadas con ella.
Por otra parte, es necesario considerar que la situación económica de alguien puede influir en su conducta moral y de otro tipo; o bien, que alguien por ambición de bienes económicos cometa actos considerados moralmente malos, por ejemplo, prostituirse o robar o secuestrar o matar.
De acuerdo con lo expresado: el estudio de la moral, que realiza la Ética como ciencia, requiere necesariamente tomar en cuenta los factores económicos que influyen en los comportamientos morales y, además, en todas las actividades o prácticas económicas que realiza el ser humano entran en juego determinados valores morales. Por ejemplo, aprovecharse de la situación económica de alguien para perjudicarlo, explotarlo o aprovecharse de sus necesidades para abusar de esa persona.

La Filosofía es una disciplina con la cual la Ética tiene relaciones estrechas e importantes. Históricamente, desde la época de Sócrates hasta nuestros días, la Filosofía se ha preocupado por el ser humano y todo lo relacionado con él; problemas como: ¿qué es la virtud?, ¿qué es la bondad?, ¿qué es la maldad?, ¿qué es la belleza?, ¿qué es la valentía?, ¿por qué debo obedecer o acatar las leyes?
Estas y otras interrogantes tienen un carácter eminentemente filosófico, son preguntas que no se hacen las ciencias por diversas razones, aunque ciertamente algunos científicos se las pueden plantear, pero no mientras están investigando algo. ¿Te imaginas a un biólogo haciéndose estas preguntas mientras observa algún cultivo de bacterias? o ¿a un doctor cuando está haciendo una operación?, por supuesto que no. Estas preguntas surgen cuando una persona reflexiona profunda y rigurosamente sobre aspectos que inquietan y preocupan a todos los seres humanos; pero sobre los cuales no puede haber una experimentación. Cada una de las ciencias tiene su objeto material de estudio delimitado, la Filosofía no tiene propiamente límites, puede ocuparse de una diversidad de fenómenos y problemas, incluso abordados por otras ciencias, por ello se dice que la Filosofía busca un saber general, no particular, y por ello también recurre a abstracciones más profundas que las científicas –una abstracción puede entenderse como un distanciamiento de la realidad o una reflexión profunda que trata de ir más allá de lo evidente, esto es, de lo que cualquiera puede percibir-.
La realidad no es nada más lo que percibimos, lo tangible, en ocasiones lo que vemos no es real propiamente. En otras lo importante no es lo que vemos, sino lo que está más allá de lo percibido. Todo esto y más lo estudiarás en la materia de Filosofía.
El análisis Ético, si bien se apoya en las ciencias, también exige una reflexión filosófica sobre la moral, puesto que algunos comportamientos y problemas morales no se relacionan propiamente con fenómenos políticos, sociales, históricos, psicológicos, antropológicos o de cualquier otro tipo científico, sino con algunas concepciones filosóficas acerca del mundo, la naturaleza, y la sociedad. Esto permite una visión y análisis más abarcativos en amplitud y profundidad.
La Filosofía, apoya a la Ética en algunos análisis de la moral, en los cuales no basta el apoyo de las ciencias, requieren de abstracciones, conceptos, e incluso métodos de tipo filosófico. Por ello algunos definen a la Ética como: ciencia o disciplina filosófica que estudia a la moral, o que tiene como objeto de estudio a la moral.
La Ética también se relaciona con otra disciplina filosófica llamada Estética, la cual puede definirse como: la disciplina filosófica que estudia el arte y la belleza, aunque actualmente tendríamos que extender su objeto de estudio a algunas expresiones estéticas que no son precisamente artísticas, por ejemplo: el diseño industrial, el diseño gráfico, el video, y algunos fenómenos naturales.
Filósofos como Platón y los Tlamatinime, sabios y maestros en las culturas prehispánicas, que también pueden considerarse filósofos, asociaban la bondad con la belleza y la maldad con la fealdad.
De hecho esto se puede percibir en cuentos infantiles, en telenovelas y películas. Habrás notado que los personajes moralmente buenos casi siempre son bellos o bellas y, por el contrario, la fealdad es propia de los malos o malas, moralmente hablando. En pláticas habrás escuchado referirse a alguien como una “bella persona” refiriéndose a alguien moralmente bueno o buena. En ocasiones las mamás se refieren a los niños como “feos” cuando “se portan mal” o hacen algo indebido, por el contrario, decirle al niño o niña “qué bonita (o)” cuando se porta “bien” o hace algo adecuado. Se trata de adjetivos calificativos en los cuales se relaciona directamente a lo “moralmente bueno” con lo bello y lo considerado moralmente malo “con lo feo”, esto lo puedes notar hasta en las caricaturas. Por supuesto que son expresiones, en ocasiones, sin fundamentos.
La Epistemología también se relaciona con la Ética y la apoya para analizar o estudiar a la moral. La Epistemología es la disciplina filosófica que estudia el conocimiento y una de las características del comportamiento moral, para ser considerado como tal, es que el sujeto esté consciente y sepa lo que está haciendo.
Si alguien hace daño a otra persona sin darse cuenta, sin conocer las consecuencias de su acto o sin intención de ello, no lo podemos juzgar moralmente, es por eso que en ocasiones justificamos algunos actos argumentando que “no sabíamos”.
La Ética toma en cuenta este aspecto y se considera uno de los elementos del acto moral, esto es: el conocimiento de lo que hacemos y de sus posibles consecuencias. Por ejemplo, si alguien le da un medicamento a una persona, sin tener conocimiento, de que ello le puede dañar, o llegar a matar, no podemos decir que sea moralmente malo, esto lo toman en cuenta incluso en Derecho penal, aunque haya un castigo éste es menos fuerte, pues es un delito imprudencial.
Según Platón la maldad es producto de la ignorancia y el sabio no puede cometer maldad, pues ello demostraría que no lo es; se supone que un sabio piensa profundamente antes de actuar o tomar una decisión.
La Epistemología también se relaciona con la Ética en la medida en que le permite identificar aquellos fenómenos de carácter moral que pueden y deben ser analizados “científicamente” y aquellos aspectos de la moral que no pueden serlo, o sobre los cuales no podemos tener certeza. Por ejemplo: ¿por qué algunos seres humanos llegan a cometer tantas maldades?, o ¿el ser humano es malo o bueno por naturaleza?, o ¿hasta dónde influyen las estructuras sociales en la enseñanza de los valores morales?
Hasta ahora nadie puede afirmar categóricamente que el ser humano sea bueno o malo por naturaleza, hay diversas opiniones al respecto, no se puede demostrar ni lo uno ni lo otro.
La Ontología es otra disciplina filosófica que se relaciona con la Ética. La Ontología estudia el Ser, analiza las propiedades de los entes trata cuestiones relacionadas con la existencia, las causas, las características que hacen que los seres sean lo que son y no otra cosa, lo que tienen en común y aquello que los diferencia; la potencia, entendida como posibilidades de los diferentes seres, y el acto, esto es, cuando la potencia se ha realizado; por ejemplo, un niño es un hombre en potencia, cuando llega realmente a ser hombre se convierte en acto, una flor puede ser la potencia o posibilidad de ser un fruto. Entre los problemas que aborda la ontología se encuentran ¿qué es la realidad?, ¿qué hace que una cosa sea lo que es?, ¿cuál es la esencia, aquello que si se modifica hace cambiar al ser de las cosas? y ¿qué es aquello que si se modifica no altera al ser de algo, esto es, el accidente?
Trasladadas al ámbito de la moral estos problemas podrían traducirse en las siguientes preguntas: ¿qué hace que un acto moral sea realmente moral?, en otras palabras ¿que diferencia a los comportamientos morales de otro tipo de comportamientos?, ¿cuál es la esencia de la moral?, ¿cómo saber si un acto moral realmente lo es?, ¿qué elementos de la moral pueden cambiarse sin que afecte al acto moral?
Recuerda que cuando nos referimos a la moral nos estamos refiriendo tanto a lo moralmente bueno como malo, moral no es sinónimo de bondad; así como estético no es sinónimo de bello; ni tampoco ser es sinónimo de existencia.
Evidentemente la moral es parte de nuestra “forma o manera de ser”; pero no es totalmente nuestro ser. Alguien puede reprochar la forma de ser de otra persona, o de sí mismo, pero no puede hacerlo de su ser, como tal. Puede ocurrir que a algunos no les guste “nuestra forma de ser” y tolerarnos, pero si no les gusta nuestro ser, entonces se trata de un rechazo total.
La Axiología puede definirse como la disciplina filosófica, o teoría, que estudia los valores y tiene íntimas relaciones con la Ética. Desde la época socrática ha sido una preocupación constante definir ¿Qué son los valores?, ¿Por qué son tan importantes para el ser humano? sin embargo, el surgimiento de esta disciplina filosófica en realidad es reciente, siglo XVIII.
El comportamiento moral conlleva ciertos valores morales, de hecho uno de los temas centrales de la Ética es el de los valores morales y el de la valoración moral. La Ética, para efectuar sus análisis o estudios de la moral, exige tomar en cuenta el problema de los valores en general y de los valores morales en particular. Tal vez hayas escuchado la frase: “fulano o fulana no tiene valores” y con ello se refieren a que su comportamiento moral no es el adecuado. En realidad esto es un error, pues todos los seres humanos tenemos valores (buenos, malos o regulares) adecuados o inadecuados, reales o ficticios, pero los tenemos.
Cuando hablamos de valores morales nos referimos a determinados comportamientos en los cuales entran en juego la bondad o la maldad, de acuerdo a ciertos parámetros históricos y culturales. Sería imposible hablar de moral o de Ética sin aludir –hacer referencia- a los valores morales, pues son precisamente éstos los que se expresan en los comportamientos morales. Dadas las estrechas relaciones entre la Axiología y la Ética, la segunda unidad de esta materia está dedicada a la Axiología. En este momento lo importante es señalar la relación de esta disciplina filosófica con la Ética y debe quedarte claro que: todo análisis de la moral requiere tomar en cuenta los valores morales y el papel que juegan en los comportamientos humanos.
Al igual que otras disciplinas y ciencias, la Ética puede tener un enfoque normativo y un enfoque científico.
El enfoque normativo, concibe a la Ética como una disciplina que establece normas o reglas de conducta moral, esto es, de cómo debe comportarse moralmente el ser humano. Los presupuestos de esta perspectiva teórica se relacionan con la idea de que al analizar el comportamiento moral, uno puede percatarse de lo bueno o malo de ciertos comportamientos y, al hacerlo, comportarse de una mejor manera.
Ciertamente, si al estudiar los fenómenos químicos, aprendes las propiedades dañinas de algunas sustancias, es muy probable que trates de evitar tener contacto con ellas o hacerlo con mucho cuidado; por ejemplo, ácidos que pueden quemarte la piel, obviamente tu conocimiento acerca de ellos te ayuda a ser más precavido en su manejo. De la misma manera, hay quienes afirman que el análisis o estudio de la moral –que hace la Ética- nos permite ser moralmente buenos y evitar comportamientos considerados moralmente malos. El conocimiento que adquirimos sobre algo –piensan los simpatizantes de este enfoque normativo- nos obliga a adoptar normas de comportamiento moralmente buenas, puesto que reflexionamos y nos damos cuenta de lo perjudicial o dañino de los comportamientos considerados moralmente malos, con lo cual la Ética se convierte en una reguladora de la moral.
El enfoque científico considera que la Ética no puede imponer reglas o normas de conducta, no es su función. Su papel -dicen los simpatizantes de esta perspectiva- es analizar o describir las características de la moral, identificar los factores que influyen en el comportamiento moral, aplicar diversos métodos y procedimientos para comprender el por qué de algunos comportamientos morales, sus posibles causas y consecuencias en la vida y desarrollo del ser humano; las relaciones de la moral con los diversos ámbitos (por ejemplo, económico, social, político, afectivo, etcétera) de la vida humana.
Los seguidores de esta perspectiva suponen que el estudio de la Ética no hace a los seres humanos más buenos moralmente. Al igual que otras ciencias, el comportamiento humano se origina a partir de las prácticas sociales en las cuales el sujeto se desarrolla, esto es, de las circunstancias materiales de su existencia, o de sus propias inclinaciones. Así como la Química no obliga a que evitemos el contacto con los ácidos, la Ética no obliga a comportarnos moralmente bien, ello depende otro tipo de reflexión, es decir, de nuestra propia voluntad, se trata de una decisión personal. Las ciencias no norman –imponen reglas o normas- nuestras actitudes y comportamientos, eso sí, pueden influir para que actuemos de una manera u otra, pero no regulan la conducta humana.
Como notarás, cada uno de los enfoques tiene sus propias razones y representan dos perspectivas diferentes, no necesariamente contradictorias. Desde el punto de vista normativo, el estudio de la Ética puede ayudar al ser humano a comportarse mejor moralmente, a reflexionar sobre sus actos morales. La perspectiva científica nos permite analizar a la moral de una manera sistemática, metódica y rigurosa, profundizar lo más posible en los diversos factores que influyen el comportamiento y los valores morales.


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